En 1965, el joven pintor Julio Visquerra, durante una exposición de sus cuadros en Costa Rica, conoce al amor de su vida, Helena, una bailarina de ballet, pero una tragedia cambiará muchas situaciones. Con el paso de los años y ya en el otoño de la vida, Julio recuerda los inolvidables besos primaverales de su amada inmortal que mantienen vivo ese amor, expresando sus sentimientos a través de su arte.